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El origen del poblado Baquedano, después llamado Coyhaique, parece estar
consensuadamente fijado en el conflicto suscitado por la ocupación aparentemente ilegal de
terrenos de la Sociedad Industrial de Aysén (S.I.A.). La construcción de viviendas, casas
brujas, en las inmediaciones del sector denominado en ese entonces como Pampa del
Corral, sería el detonante que permitiría la conformación de la urbe. ¿Qué tan real es el
mito?

La versión del mito de Oscar Vila Labra, al parecer la más conocida, relata que “un
poblador se enamoró del lugar y edificó allí su casa. Pero después llegó otro he hizo la suya
a veinte metros de distancia. Al darse cuenta del despojo, la Compañía Ganadera solicitó de
las autoridades el desalojo de los intrusos. Fueron carabineros y a su llegada vieron que en
cada puerta estaba izado el pabellón nacional. Los colores de la bandera influyeron más en
ellos que el sentido de propiedad y regresaron desconcertados. Nadie se preocupó más del
problema. Así vino la calle y más tarde la ciudad.” Si bien, esta versión nace desde una
interpretación literaria, creo que es la que más se acerca al conocimiento general sobre el
mito: casas construidas de la noche a la mañana para evitar el desalojo de los terrenos.
Teniendo en cuenta que la rápida construcción puede deberse a la práctica de la minga
chilota, en el relato se aprecian varios puntos que pueden considerarse como conflictivos
respecto a la evidencia histórica. En primer lugar, ¿Quién era este poblador? ¿dónde
construyó su casa? ¿dónde la construyó su vecino? Desde 1918 diferentes trabajadores,
capataces de confianza de la S.I.A., solicitaban terrenos en las cercanías de los ríos
Simpson y Coyhaique. Dos casos son ejemplares: Juan Carrasco Noches y José Vera
Márquez. Respecto del primero, la S.I.A. “concedió permiso para ocupar el terreno
denominado Campo de los Potros [al final de Av. Baquedano, camino a Aysén] mientras la
Sociedad no le precise para su propia ocupación. Carrasco tiene también permiso de la
Sociedad para cazar ganados baguales para cuerearlos.” Suerte parecida fue la de Vera
Márquez, quien hacia 1929 construirá su casa, la cual aún permanece en pie, siendo
conocida como la casa de lata (Av. Baquedano n°726).


Expuesto lo anterior, queda en evidencia el segundo punto: si la ocupación de estos terrenos
tiene la aprobación de la S.I.A., ¿Cuál es el conflicto? Leonel Galindo, Historiador local,
afirma que, a su juicio, “se ha difundido un relato que no guarda (…) mucho sentido con lo
que efectivamente sí ocurrió. (…) la presencia de Juan Carrasco, en la entrada norte de la
Pampa y de José Vera en una posición intermedia entre Carrasco y la administración de la
SIA, nos alienta a pensar que la propia SIA, favoreció su radicación en esos espacios.”
Considerando que los mitos y leyendas son relatos que, en mayor o menor medida,
contienen retazos de la realidad, ¿Por qué se habla de un conflicto producto de la ocupación
de terrenos? A mi parecer, el conflicto es con pobladores ubicados al sur de los terrenos de la Sociedad Industrial de Aysén, específicamente en el valle Huemules (valle Simpson), el cual era ocupado principalmente por colonos venidos desde Rio Negro y Chubut (Argentina).

El conflicto nace desde la iniciativa de José Silva Ormeño (poblador de Lago Blanco,
Argentina), quien, a partir de un reconocimiento del valle, en 1912, comienza un llamado a
colonizar con el fin de formalizar y elevar varias solicitudes (entre 1913 y 1914) al
Ministerio de Colonización Chileno para pedir los campos del Rio Huemules (hoy Rio
Simpson) y Lago Buenos Aires (Hoy Lago General Carrera) a nombre del Comité chileno
de Colonización de Lago Blanco (actualizado después por rio Huemules). “Equitativamente
se repartieron la tierra, levantaron improvisados campamentos, aserraron la madera para
construir sus casas, (…) y el 1 de Enero de 1914 (…), hicieron ondear por vez primera el
blanco, azul y rojo de la estrella solitaria, con una insignia que decía COLONIZACIÓN,
izada por Silva Ormeño.”


Teniendo en cuenta esto último, el mito de las casas brujas parece estar más relacionado
con el poblamiento del valle Simpson: conflictos en cuanto a la propiedad de la tierra,
utilización de los elementos nacionales, y, muy posiblemente casas brujas. Sin embargo, me
atrevo a aventurar que si bien, el mito debería estar asociado a valle Simpson, no es
excluyente el que se considere como mito fundacional de la ciudad de Coyhaique. Más aún,
si la proyección histórica de los eventos a los que creo que hace alusión el mito, involucra,
efectivamente, la fundación de Baquedano en 1929.
Y es que la pugna entre los pobladores y la S.I.A. poco a poco reclama una solución
efectiva por parte del Estado, en función de otorgar los terrenos y permitir la fundación de
un poblado. Primero en 1915, con la creación de la subdelegación Rio Simpson. Después
en 1919 y 1920 con las ya reiteradas exigencias de los pobladores y el envió de José Pomar,
ingeniero de la Inspección de Geografía de la Dirección de Obras Públicas, para el estudio
de estas, siendo favorable a los pobladores con el fin de desmonopolizar el territorio, y dar
soberanía efectiva al mismo. En definitiva, fue la fuerte determinación de estos pioneros del
valle quienes propiciaron la creación de lo que hoy es Coyhaique. Poco a poco, la idea de
un poblado en la Pampa del Corral se fue materializando, primero como población

Alessandri, después, con la creación del territorio de Aysén en 1927, como población
Baquedano, viniendo así la calle y después la ciudad.

*Las citas utilizadas fueron extraídas de: “Geografía del mito y la leyenda chilenos” de Oreste Plath
(edición corregida y anotada: Karen P. Müller Turina); “Coyhaique – La pampa se hizo pueblo” de
Leonel Galindo y “Conquista de Aisén – Memorias y cartas de colonización de Aisén” de Sergio
Millar Soto.