Fuego en la Patagonia de Aysén en los inicios de 1900 “El Incendio Forestal más grande de la historia de Chile”

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Fueron estos incendios generados durante la colonización del territorio los que provocaron una disección de la cobertura vegetal original, resultando trascendentales en el patrón de distribución que presenta el bosque nativo en la actualidad

Entre 1920 y 1940 el territorio de Aysén sufrió el peor embate de su historia al quedar a merced de los incendios de bosques intencionales. Esta tenebrosa impronta de muerte y destrucción ha determinado que durante varias décadas se identificará la región por los pavorosos resultados de la quema indiscriminada y de las débiles políticas de conservación de especies nativas de las administraciones centrales. Hasta mediados del siglo XX se habían quemado en Aysén un total de 2 millones 800 mil hectáreas, que corresponden a más del 50% de los bosques de lenga, que originalmente cubrían unas 5 millones de hectáreas. Como resultado de esta depredación cuencas completas como las del río Baker por ejemplo, Cisnes, Simpson, Erasmo y Emperador Guillermo, se convirtieron de la noche a la mañana en zonas de desertificación, arrastrando la erosión miles de toneladas de suelos, embancando ríos y lagos y generando una actividad agropecuaria pobre y marginal, denominada de subsistencia.

Entre 1903 y 1905, el Estado de Chile otorgó, tanto a particulares como a sociedades anónimas, las primeras concesiones de tierras en la cuenca del río Aysén (Coyhaique, Ñirihuao y Mañihuales). Se debe destacar que hacia 1902 la región interior se encontraba “prácticamente virgen” (Ibáñez, 1972-1973: 299).

Posteriormente, a partir de 1930, se iría desarrollando un proceso de colonización espontánea de los terrenos adyacentes a las concesiones del las grandes compañías ganaderas allí establecidas (Sociedad Ganadera de los Tres Valles, Sociedad del Valle del Río Cisnes y Sociedad Industrial de Aysén-SIA) (Pomar, 1923; Ibáñez, 1972-1973). Debido a que esta última sociedad se adjudicó los mejores territorios para la ganadería llamados erróneamente “praderas naturales”, pero que en realidad correspondían a estepa patagónica, los colonos que ocuparían los terrenos restantes se verían obligados a “limpiar” los bosques vírgenes mediante roces, para así obtener tierras aptas para desarrollar su principal actividad productiva, basada en la ganadería de lanares, caballares y vacunos.

De acuerdo a Martinic (2005), en aquellos tiempos el fuego fue el mejor aliado de los colonos, debido a que estos no poseían medios para la explotación maderera del bosque, así la inmensa pérdida de cobertura vegetal fue producto de los grandes incendios, tal como lo señala el mismo autor: “fue el duro precio que ha debido pagarse para la conquista territorial de la región de Aysén” (Martinic, 2005: 308)

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