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Viajes, aventura y exploración en la Patagonia decimonónica: Francisco Hudson por Sebastian Stormesan Licenciado en Historia, Universidad de Chile

Viajes, aventura y exploración en la Patagonia decimonónica: Francisco Hudson por Sebastian Stormesan Licenciado en Historia, Universidad de Chile

Habiendo revisado en otra ocasión el viaje científico de Charles Darwin a bordo del Beagle, comandada por Fitz Roy (1834-1835), corresponde proseguir con la exploración a manos del Estado. Esta, a diferencia de la primera, que observó la flora, fauna y grupos humanos, tendrá por objetivo recopilar información funcional a los procesos que se estaban llevando a cabo. Lupas diferentes para finalidades diferentes.

Las intenciones exploratorias del Estado, a través del entonces teniente Francisco Hudson, sobre los canales patagónicos, se remontan al 21 de febrero de 1856. A través de un oficio indicaba que: “Leyendo en varias ocasiones la obra del capitán Fitz Roy (…) i consultando al mismo tiempo sus planos o cartas de la costa entre el estrecho de Magallanes i la isla de Chiloé, he encontrado que puede haber un canal que atraviese la Península de Tres Montes i comunique con los otros canales inmediatos.”

Estas indicaciones tenían el propósito de agilizar el tránsito entre la comarca de Punta Arenas y Chiloé, traspasando esta gran muralla denominada Patagonia por medio del istmo de Ofqui. Sin embargo, las misiones que se encomendaron a Hudson aplazaron esta expedición hasta enero de 1857. Una de estas misiones, y quizá la más importante antes de su viaje por los canales, comienza en septiembre de 1856.

Al teniente, Francisco Hudson, a cargo del bergantín Janequeo, se le da la misión de explorar la zona de Chiloé, en el rio Maullin, “considerado por dos notables historiadores contemporáneos, Renato Cárdenas y Rodolfo Urbina, como la frontera de Chiloé”, hacia donde zarpa el 6 de octubre desde Ancud. El 30 del mismo mes llega hasta las inmediaciones de la isla Ortúzar (a 25 millas de la boca del rio).

Al día siguiente, continúan rio arriba, hasta llegar el 4 de noviembre “a las cascadas”. Hudson recomienda que “sea mas realizable por ahora hacer un camino desde el Salto de Agua hasta la Laguna [lago Llanquihue] que, en línea recta, apénas habrá 3 leguas.

” Señalando además que dicha medida “facilitaría mucho la exportación de los frutos de Llanquihue i tendrian quizá los colonos la facilidad para comunicar con este lado”. La importancia de esta expedición se percibe en las proyecciones que hace Hudson del territorio. Este da cuenta de un proceso mayor que se estaba produciendo, del cual el Estado de Chile es precursor: la colonización, a manos de extranjeros alemanes, de Valdivia y Llanquihue. Esta se estaba llevando acabo desde 1850, con la llegada definitiva de los colonos al Lago Llanquihue dos años después.

Posiblemente, esta primera misión en la Patagonia haya buscado establecer un nuevo eje económico a partir de la conexión de los nuevos asentamientos de colonos, Chiloé, y, con la próxima exploración hacia el sur, Punta Arenas. O quizás, por otro lado, asentar la soberanía del Estado mientras que, al mismo tiempo, se dota a esta región de una mejor conectividad para su usufructo.

Finalmente, el 3 de enero de 1857, es cuando Hudson comienza su travesía hacia los canales del archipiélago de los Chonos con el fin de encontrar una vía de comunicación expedita a Punta Arenas, mejorando la conexión de la austral comarca con Chiloé, y, en definitiva, con el continente.

La comitiva ingresa al canal Moraleda el 16 de enero, fondeando en puerto Espiñeira (puerto Cuptana). Avanzando hacia el sur, y anclando en diferentes bahías, ingresa por el canal Costa en dirección al estuario Elefantes, donde, más al sur, cree haber llegado a la laguna San Rafael. Sin embargo, no consigue el objetivo de su misión, por lo que, al no encontrar el ansiado paso, regresa al Norte.

La laguna, que Hudson cree que es la misma que los Chonos les mostraron a los jesuitas en el siglo XVIII, es, lo que señala la investigadora María Urbina, ni mas ni menos que el Seno Elefantes; una bahía al final del estuario. Siendo el redescubridor de dicha laguna Enrique M. Simpson en 1871. Si bien, Francisco Hudson naufraga en las tormentosas aguas del Cabo de Hornos en 1858, y es declarado muerto al año siguiente, su trabajo da cuenta de qué era la Patagonia en esta etapa del siglo XIX.

Como señalé en otra ocasión, existía una creciente economía en la zona de Chiloé, infravalorada por Darwin, y resaltada por varios investigadores. Sin embargo, la funcionalidad de la Patagonia, para el Estado, era escasa.

Muchas de sus utilidades se limitaban a ser una extensión de la actividad económica de Chiloé: la explotación del ciprés de las Guaitecas (muy utilizado en la elaboración de durmientes de ferrocarril), la utilización de las islas para el pastoreo libre de animales, etc. Si bien, a la altura del lago Llanquihue, producto de la colonización alemana, comenzaba un acelerado desarrollo, lo que se conoce como Patagonia Oriental, que se extendía hasta el Atlántico, y que en ese entonces era parte del territorio chileno, estaba siendo desaprovechada.

Para muchos, incluido Hudson, este territorio era una muralla, o, como dicen varios investigadores, “un espacio vacío entre dos certezas geográficas”. La incursión hacia la laguna San Rafael, y la búsqueda de un paso hacia los canales de más al Sur a través del istmo de Ofqui, dan cuenta de que la intención no era integrar a la Patagonia al devenir del país, o por lo menos, no en su totalidad.

Sin embargo, el peso de la Historia da a este territorio una importancia cada vez mayor. Después de Hudson, una sucesión de campañas exploratorias en la zona permitirá, entrando en el siglo XX, comenzar una serie de procesos simultáneos en este territorio. No obstante, la interrogante sigue siendo hoy pertinente. ¿Hemos sido los patagones integrados totalmente al devenir nacional o continuamos siendo una isla aislada en el continente? *Las citas utilizadas fueron sacadas de: “Memoria que el Ministro de Estado en el departamento de Marina presenta al Congreso Nacional de 1858, Santiago de Chile.”

(Agosto de 1858). Así como de los trabajos de investigación de Núñez, Aliste y Bello: “Patagonia-Aysén en la construcción del imaginario geográfico de la nación. Chile, siglos XX-XXI.”; María Urbina: “La navegación por los canales australes en la Patagonia occidental insular en los siglos coloniales: la ruta del istmo de Ofqui.”; Jorge Sepúlveda: “Francisco Hudson, un destacado marino poco conocido en nuestra historia.” Y de la publicación de Víctor Hernández en La Prensa Austral: “Francisco Hudson Cárdenas, padre de la Hidrografía en Magallanes.”

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