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Columna
Viajes, aventura y exploración en la Patagonia decimonónica: Francisco Vidal Gormaz

Viajes, aventura y exploración en la Patagonia decimonónica: Francisco Vidal Gormaz

Sebastian Stormesan

Licenciado en Historia, Universidad de Chile

s.stormesan@gmail.com

 

La exploración a manos del Estado proseguirá, después del naufragio de Francisco Hudson, por quien fue su mano derecha durante sus expediciones por los canales patagónicos (1856 y 1857), Francisco Vidal Gormaz. Lo central seguirá siendo la recopilación de información funcional al Estado, levantar cartografías que permitan una óptima navegación por la zona, que finalmente, aporten al desarrollo del naciente pais.

Nombrado en 1862 como director de la Escuela Náutica de Ancud, el Capitán de Corbeta Francisco Vidal Gormaz, quien recibe el grado en 1869, después de explorar el rio Valdivia en 1867, sería el indicado para continuar con las exploraciones de las costas patagónicas. El 24 de noviembre de 1870, el capitán Vidal Gormaz recibe la orden de “proseguir la esploracion del canal de Chacao i seno de Reloncaví, estendiendola al rio Maullin, islas Calbuco, costa continental, ríos que en ésta desagüen i los boquetes que puedan ofrecer los Andes dentro de estos límites”. Como he mencionado en otra ocasión, el rio Maullin era considerado como la frontera natural de Chiloé, por lo que, esta nueva incursión se trataría de un reconocimiento de esta misma frontera, pero en otra ubicación: el seno de Reloncaví.

El 18 de diciembre de 1870 llega a Ancud. Hasta el 14 de enero de 1871, la comitiva encabezada por Vidal Gormaz recorrió diferentes puntos de la isla grande de Chiloé: Cerros Bellavista, Caucaman y Centinela, así como el golfo de Quetalmahue, “cuyas riberas regularmente pobladas ofrecen bellos campos y abundantes cultivos”. Al dejar Chiloé, el grupo pone rumbo al canal de Chacao, más precisamente a la bahía, isla y canal de Tenglo.

El 24, zarpan en dirección al estero de Reloncaví, en donde se desarrollará el grueso de los trabajos exploratorios. Fondeando en el extremo norte del estero, en la bahía de Ralun, el grupo acuerda, después de dos días de temporal, realizar una incursión al lago de Todos los Santos y al lago Cayutué, así como al cerro Calbuco. El lago Cayutué, a ojos de Vidal Gormaz, “aunque pequeño, es pintoresco i de cristalinas aguas.” Mientras que el lago de Todos los Santos sorprende a los viajeros, ya que, “en su fondo ostentaba el magnífico cerro Boñechemó (…) cuyas pendientes aristas contrastaban con las nieves eternas que lo coronaban”. El cerro Calbuco no pudo ser ascendido por la “inmensa distancia que los separaba del referido cerro i de las mil dificultades que se les presentaban.”

El regreso por el estero fue expedito. Desde la bahía de Ralun, toman ruta por el puerto de Ñahuelhuapi hacia Canutillar, “improvisada población (…) mui pintoresca, componiéndose de 24 casitas que determinaban una calle en el sentido de occidente a oriente”. El 13 de febrero llegan a la ensenada de Sotomó, “único puerto capaz de ofrecer buen abrigo a embarcaciones mayores, después de Nahuelhuapi”, desde donde, después de cuatro días de reconocimiento, continúan canal afuera. Si bien se explora de manera eficiente los ríos Cochamo, Puelo, Puelo chico y Blanco, quedaba pendiente la exploración del rio Petrohué. Así es como el 23 de febrero toman rumbo nuevamente hacia el norte afín de concretar su exploración, esta vez por tierra. “Todo aquí parecía distinto al Reloncaví: en éste ofuscan los elevados cerros i sus inaccesibles montañas; mientras que en las márgenes del Petrohué, los cerros se hacen menores hasta declinar en colinas i llanos.” Con esto, Francisco Vidal Gormaz concluye que, el estero de Reloncaví, “no ofrece más surjideros abrigados para buques que Ralun i Sotomó.” De igual forma, menciona que, para embarcaciones más pequeñas, tipo lancha, Caicura es una parada obligada cuando los vientos obstaculizan la entrada y salida del Reloncaví.

El 14 de marzo de 1871 navegan hasta Huar, al oeste del Reloncaví, desde donde ponen rumbo a Puerto Montt tres días después. Si bien continúan reconociendo y levantando cartografías de la zona, lo más relevante es la incursión al lago Llanquihue, iniciada el 21 de marzo, “con el propósito de ligar esta región con el lago de Todos los Santos”. Continuando con los trabajos en el surgidero del Rosario, así como en Calbuco y en el estero Huito, finalmente zarpan de Ancud el 10 de abril de 1871, finalizando las exploraciones por la región.

Resulta curioso que las anotaciones y observaciones que hace el capitán, Francisco Vidal Gormaz, no se limiten a los efectos prácticos de la exploración, sino que van más allá al anotar diferentes actividades, anécdotas y costumbres locales. Entre las que mas destacan, están la llegada de un excéntrico navegante del rio Puelo chico que, aseguraba que podía llevar a la comitiva a la Patagonia en dos días, por tierra, siguiendo el rio. “Tratábamos con un hombre no mui veridico”, comentaba Vidal Gormaz. En otra ocasión, el capitán, y su grupo, cansados por el trabajo y mal tiempo, deciden probar, junto con documentar, la preparación de un Curanto, “como muestra de la manera de cocinar al natural el producto de las playas”. En otras circunstancias, las descripciones estuvieron enfocadas en las actividades económicas de la zona. Como cuando recorren el Reloncaví, avistando numerosos vacunos, que por “la naturaleza del terreno en que viven los animales i lo raro para ellos de ver al hombre, los hace bravíos i temibles”, señalando además que, “los vaqueros visitan los potreros cada uno o dos años”. O cuando se describe la actividad maderera, desde la descripción de los árboles, “mui semejante al ciprés común i podemos, sin exagerar, llamarle el jigante de los bosques del sur”, hasta el modo de las faenas, que “tiene varias épocas al año, según la jente que se ocupa de este negocio”.

La exploración de Francisco Vidal Gormaz viene a cerrar un ciclo exploratorio en la frontera norte de la Patagonia. Sin embargo, mientras la expedición realizaba su trabajo, más al sur, el capitán, Enrique M. Simpson, llevará a cabo una serie de incursiones, tanto por los canales patagónicos, en el archipiélago de los Chonos, como hacia el interior del continente, que lo llevará a atravesar los andes, conectando con la Patagonia oriental. Por otro lado, la lectura de este tipo de fuentes sirve para reflexionar sobre el espacio que hoy habitamos, y que si bien, en aspecto puede que no haya cambiado mucho, la forma en que nos desenvolvemos en él, sí.

 

*Las citas utilizadas fueron sacadas de “Esploracion de la costa de Llanquihue i archipiélago de Chiloé practicada por orden del Supremo Gobierno por Francisco Vidal Gormaz, capitán graduado de corbeta.”

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